¡Es el Colmo! Dios se ha Ensañado Conmigo
"¡Miren estos malvados! Con toda tranquilidad
aumentan sus riquezas. ¡De nada me sirve tener limpio el corazón y limpiarme
las manos de toda maldad!" (Salmos 73:12-13).
Ninguno de nosotros desea el sufrimiento. Lo que
queremos es escaparnos de él, pero cuando nos toca, podemos decidir entre
permitir que nos lleve a un plano más elevado, o volvernos cínicos, amargados y
desilusionados.
La noche del martes 10 de Agosto de 1999, unos tres
meses después que Darío Arismendi convocara al país para mantener en alto la
moral de los secuestrados; en cualquier lugar de las montañas de Colombia, una
de las retenidas del fokker 50 de Avianca, una joven de 18 años, salió de su
cambuche a mirar las estrellas, su alma atravesaba una sazón especial de dolor,
así que terminó gritándole a Dios que no pensaba dirigirle la palabra mientras
ella no saliera de esa montaña. Que estaba muy disgustada con él porque no le
había puesto cuidado pues le había suplicado y prometido muchas cosas, como
rezar durante siete días y hasta le había regalado un día de ñapa, le había
dado un plazo bastante largo y todo para nada.
Lezli, así se llama esta joven, terminó diciéndole a
Dios que si él estaba muy ocupado en otras cosas más importantes que ella, pues
entonces ella también. "¡Es el colmo, Dios se ha ensañado conmigo!",
concluyó.
Este simpático reclamo de Lezli es muy humano: Cuando
pasamos por una aflicción, es normal preguntarnos: ¿Por qué no despliega el
Señor su poder para liberarme? ¡Habría podido impedir este secuestro, esta
enfermedad, este duelo, quitar esta dificultad, descargarme de este peso,
apartar ésta catástrofe de mi camino o evitar este fracaso!
El grito de Jesús desde la cruz: "Dios mío,
¿Por qué me has desamparado?", personifica esta inquietud de los
angustiados: Todos nos hemos preguntado alguna vez: ¿Por qué tenemos que
sufrir?
Este es el grito de los pobres abandonados por los
ricos; de los inocentes encarcelados; de los ancianos y los bebes abandonados
en las aceras; de los niños que deambulan por las calles marginados por sus
padres y abandonados por una sociedad indiferente, del cristiano débil
abandonado, y hasta despreciado, por sus hermanos mayores.
Cuánta gente reclama con horror, "¿Por qué me has
abandonado?": Padres abandonados por sus hijos, mujeres abandonadas por
sus maridos y aún Cristo es abandonado por sus discípulos.
A través de las páginas de las Sagradas Escrituras
repercute éste "Por qué" de los justos. Job gime porque, según él,
claman las almas de los heridos y Dios no pone estorbo. El ve cómo los malvados
"Cambian los linderos de los campos... despojan de sus animales a los
huérfanos y a las viudas". Job ve cómo estos perversos desplazan a los
pobres quienes, "pasan la noche sin nada con que cubrirse, sin nada que
los proteja del frío". Ve cómo "El asesino madruga para
matar al pobre, y al anochecer se convierte en ladrón". ¿Por qué todo
esto?, se pregunta Job.
Al parecer todo el libro de Job es un "Por qué"
largo y profundo. ¿Por qué sufre el justo?, ¿Por qué prosperan los malos?, ¿Por
qué Dios no interviene?, ¿Por qué esto tiene qué suceder así? Pero Job, "el
varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal",
no pierde su integridad. No puede comprender, pero tiene la certeza de que al
final todo terminará bien. Lo que sus ojos no ven ahora lo verán después. Y así
fue, su fe se fortaleció y aquel Dios que él solo "conocía de oídas",
se le convirtió en el Dios de su experiencia.
Llegará un día cuando se descubra el misterioso velo
del sufrimiento humano y entonces, no seguiremos preguntando "Por qué";
pues ya todo se nos revelará con claridad meridiana.
Pero mientras tanto, ¡Si pudiéramos, como Job,
mantenernos íntegros y esperar tan sólo un poco! Entonces, todas las cosas
saldrán a la luz. Descubriremos que el dolor cumple lo que promete. El dolor es
como una semilla que se siembra en nuestra vida, y como sucede con toda buena
semilla, los sabrosos frutos no se hacen esperar. John Maxwel expresó bien esta
situación en aquel pensamiento que dice: "un ganador, es tan grande que
admite sus errores, tan inteligente que les saca provecho y tan firme que los
corrige".
Para reflexionar en familia
1. ¿Se ha trasnochado alguna vez pensando, que personas que han sido
deshonestas, tienen mejor posición que usted que procura andar limpiamente?
2. ¿Usted cree que todos los sufrimientos son programados por Dios, o son
accidentales, o producto de nuestra siembra o del pecado de otros?
3. ¿Se ha preguntado usted cuál es el origen y objetivo de sus
sufrimientos?
"Quien
se sienta en el fondo de un pozo a contemplar el cielo,
lo encontrará pequeño"
lo encontrará pequeño"
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