viernes, 20 de abril de 2012

La autoridad de Cristo.



Verdad central: Dios le ha dado a Cristo autoridad sobre todas las cosas.
Texto áureo: El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, . . . sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia. Efe. 1:17, 22
Trasfondo bíblico: (Mateo 12:1-37)
Bosquejo
I. Señor del día de reposo
A. Acusación de los fariseos
B. La triple respuesta de Cristo
II. Autoridad sobre la enfermedad
A. Demostración de la autoridad de Cristo
B. Reacción de los fariseos
III. Autoridad sobre los demonios
A. Pregunta de autoridad
B. La autoridad de Cristo
Objetivo:
Reconocer la autoridad de Cristo y someternos a su señorío.
Introducción
El Nuevo Testamento enseña la autoridad de Jesucristo. El término "Señor", empleado a menudo para referirse a Cristo, significa "dueño", "director" o "supremo en autoridad". Tres veces el Nuevo Testamento se refiere a Cristo como "Rey de reyes y Señor de señores" (1 Timoteo 6:15; Apocalipsis 17:14; 19:16). Muchísimas declaraciones a lo largo del Nuevo Testamento, además de algunos incidentes en los Evangelios, revelan la autoridad de Cristo.
Sin embargo, no todos en el Nuevo Testamento aceptaron la autoridad de Cristo. Algunos se opusieron abiertamente. Eso se hace patente en el pasaje de esta lección. Aquí los fariseos pusieron en tela de juicio la autoridad de Jesús e incluso la desacreditaron. Pero Jesús ejerció su autoridad ante los ojos incrédulos de ellos y los invitó a que tomaran una decisión respecto a su señorío.
El señorío de Cristo es importante hoy para nuestra vida. Él reinará eternamente. Y si lo conocemos como nuestro Señor, reinaremos con Él por la eternidad.
Comentario Bíblico
I. Señor del día de reposo (Mateo 12:1,2)
A. Acusación de los fariseos
Mientras Jesús y sus discípulos iban por un campo de trigo en el día de reposo, los discípulos arrancaron "espigas" (Mateo 12:1) y comenzaron a comerlas. Cuando los fariseos vieron lo que hacían los discípulos, los acusaron de violar el día de reposo (v. 2).
Pregunta: ¿Por qué pensaban los fariseos que los discípulos violaban el día de reposo?
Los fariseos habían añadido su propia interpretación estricta a las leyes que regían el día de reposo. El Antiguo Testamento declaró el día de reposo un "santo día de reposo, el reposo consagrado a Jehová" (Éxodo 16:23). El trabajo que fuera necesario, como la preparación de alimentos, tenía que hacerse antes del día de reposo. Desde el punto de vista de los fariseos, la conducta de los discípulos —el arrancar las espigas y frotar el grano entre las manos— era igual que cosechar el grano. Estos eran algunos de los treinta y nueve ejemplos de trabajo que estaban prohibidos en el día de reposo.
La conducta de los discípulos les dio a los fariseos la oportunidad de atacar a Jesús (Mateo 12:2). Los fariseos creían que defendían la ley, siguiéndola al pie de la letra. Acusaron a los discípulos de violar Éxodo 20:10, que prohibía trabajar en el día de reposo. Aunque los fariseos parecían estar sometidos a la ley de Dios, en realidad no hacían caso de su enseñanza y la sustituían con su propio legalismo.
Pregunta ¿Cómo cometen los creyentes hoy el mismo error que los fariseos?
]esús indicó que todo el mundo puede caer en el mismo error. En Lucas 6:46, preguntó: "¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?" Si no hacemos caso de la clara enseñanza de la Biblia y mostramos un legalismo farisaico, no estamos dando honor a Jesucristo; sólo estamos sirviendo de labios a Jesús y su Palabra.
B. La triple respuesta de Cristo
Jesús respondió a las acusaciones de los fariseos de tres maneras. En primer lugar, les recordó a los fariseos un incidente de la vida de David en 1 Samuel 21:1-6 (Mateo 12:3,4).
Mientras huía de Saúl, David fue a Nob y le pidió a Ahimelec el sacerdote alimento para él y sus hombres. El único alimento que tenía Ahimelec era el pan sagrado reservado para los sacerdotes (Levítico 24:9). Pero al reconocer la necesidad de David, Ahimelec le dio a David ese pan sagrado. Ahimelec comprendió que la necesidad humana anulaba el requisito de la ley.
En su respuesta a los fariseos. Jesús recurrió al conocimiento que tenían de la Biblia. En ninguna parte de la Biblia se censura a David por comer el pan sagrado. Como las Escrituras no condenan a David, la interpretación legalista de la ley por parte de los fariseos no se basa en la Biblia.
Jesús parecía también estar indicando que, como las Escrituras no condenaron a David, tampoco debían los fariseos condenar a sus discípulos. Después de todo, estaba presente uno mayor que David, Jesucristo mismo.
Acto seguido Jesús les recordó a los fariseos que los sacerdotes trabajaban en el día de reposo (Mateo 12:5,6). La ley les exigía que ofrecieran sacrificios cada día de reposo (Números 28:9,10). Si a los sacerdotes no se les consideraba culpables por trabajar en el día de reposo, planteó Jesús,¿por qué habría de censurarse a sus discípulos por usar el día de reposo a fin de trabajar para Cristo?
La frase "uno mayor que el templo está aquí" (Mateo 12:6) indicaba que estaban presentes Jesús y el reino que representaba. La autoridad de la ley como se relacionaba con el servicio en el templo les daba protección a los sacerdotes mientras trabajaban en el día de reposo. De igual manera, Jesucristo, el que es mayor que el templo, tenía prioridad sobre el día de reposo. Además, los discípulos estaban sirviendo a aquel a quien anunciaban el templo y sus sacrificios.
Por último, Jesús ilustró su enseñanza con un principio bíblico que aparece en Oseas 6:6: "Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos." Los fariseos no comprendieron este principio bíblico. Dios desea un recto corazón más que un ritual correcto. Si los fariseos hubieran tenido compasión espiritual y no simple ceremonia, no habrían condenado a los inocentes" (Mateo 12:7).
Jesús concluyó sus tres argumentos llamándose a sí mismo "Señor... del día de reposo" (v. 8).
Pregunta: ¿Por qué es Jesucristo el Señor del día de reposo?
La palabra "Señor" señala a alguien que es predominante en autoridad. Los fariseos se consideraban autoridades sobre cuestiones que tuvieran que ver con el día de reposo. Como Jesucristo es Dios, podía fácilmente refutar a los fariseos, proclamando que Él es Señor sobre el día de reposo.
Como Señor del día de reposo, Jesucristo tiene el derecho de decidir cómo se ha de observar el día de reposo para que resulte en el mayor bien de la humanidad. También tiene el derecho de juzgar a quienes violen el día de reposo. En vez de condenar a sus discípulos, Jesús condenó a los fariseos por su legalismo ciego y sus interpretaciones tradicionales que no veían al verdadero propósito de Dios para el día de reposo.
Los fariseos optaron por seguir las tradiciones humanas y rechazar la autoridad de Cristo. Aun hoy sigue habiendo el peligro de hacer eso. Tenemos que estar en guardia contra el sustituir con simple religión nuestra entrega a Jesucristo como Señor, y con piedad exterior una buena relación con Él. Nada —ni siquiera el deber religioso— puede tomar el lugar de una relación personal con Cristo si Él ha de ser el Señor de nuestra vida.
II. Autoridad sobre la enfermedad (Mateo 12:9-12)
A. Demostración de la autoridad de Cristo
Aunque Jesús había salido de los sembrados, no había abandonado el debate sobre el día de reposo. Un día que Lucas describió como "otro día de reposo", (6:6) Jesús entró en una sinagoga para enseñar. Allí encontró a un hombre con una mano seca (Mateo 12:9). Los escribas y los fariseos estaban también presentes, aguardando otra oportunidad para desacreditar a Cristo (Lucas 6:7).Mateo indicó que los fariseos le hicieron a Jesús lo que parecía una pregunta teológica: "¿Es lícito sanar en el día de reposo?" (Mateo 12:10). En realidad la pregunta ocultaba su verdadera intención; buscaban una manera de acusarlo.
También su pregunta giraba en torno a la cuestión de autoridad. Aunque el Antiguo Testamento no prohibía que se sanara en el día de reposo, los maestros legalistas de la época de Cristo consideraban el sanar como trabajo y una violación de las restricciones del día de reposo. Los fariseos y otros legalistas no sólo estaban interpretando mal las Escrituras, sino yendo más lejos.
Pregunta: ¿ De qué otras formas pudiéramos ir más allá de la autoridad de la Biblia en nuestro esfuerzo por aparentar santidad?
El error de los fariseos sigue ocurriendo hoy. Cuando los cristianos adoptan ciertas prácticas o evitan otras que no están prohibidas expresamente o por principio en la Biblia, corren el riesgo de caer en la misma trampa legalista en que los fariseos se ponían a sí mismos. Aunque las convicciones personales tienen su lugar y son incluso loables, no podemos permitir que nuestras convicciones personales se vuelvan requisitos para la salvación. Cuando lo hacemos, cometemos el gravísimo error de pasar por alto la autoridad de Cristo y las Escrituras, y de sustituirlas con nuestras propias creencias.
Jesús respondió a la acusación de los fariseos volviendo a poner la compasión por encima del legalismo(w. 11,12). Les recordó a sus acusadores que cualquiera rescataría una oveja que hubiera caído en un hoyo en el día de reposo.¿No debiera ejercer la misma compasión por un ser humano, que vale más que una oveja? (v.12). Hacer el bien es siempre lícito en el día de reposo.
Jesús no hizo caso de la crítica de los fariseos, y le ordenó al hombre que extendiera la mano seca. El hombre reaccionó con fe, alargó la mano y fue sanado al instante (v.13)
Los versículos 9-13 muestran que Jesús manifestó su autoridad en dos sentidos. En primer lugar, manifestó su autoridad sobre el legalismo. Como creyentes, debemos reconocer el legalismo por lo que realmente es. A primera vista, parece un admirable esfuerzo de santidad en una época impía. Sin embargo, en realidad el legalismo se opone a la gracia de Dios, sustituyendo la verdadera justicia con el esfuerzo humano. Cuánto mejor es rendirse a Él y experimentar verdadera armonía con Dios.
En segundo lugar, Jesús manifestó su autoridad sobre la enfermedad. A pesar de las objeciones de los guías religiosos que estaban contra Él, Jesús sanó al hombre en la sinagoga. En ninguna parte de la Biblia se indica que haya cambiado su autoridad sobre la enfermedad. Todavía sigue sanando a pesar de las objeciones de quienes niegan lo milagroso. Por la fe, Jesús es Señor sobre nuestra enfermedad además de ser Señor de nuestra vida.
B. Reacción de los fariseos
Se pudiera esperar que los fariseos hubieran cambiado de opinión después de presenciar la sanidad de la mano seca del hombre, pero Mateo 12:14 indica que el milagro sólo endureció más la oposición de los fariseos a Cristo. En lugar de sentirse regocijados ante ese milagro, los fariseos se fueron, y procuraban destruir a Jesús.
Aunque Jesús salió de la sinagoga, no se fue sin una multitud detrás. El versículo 15 indica que "mucha gente" lo seguía, y que "sanaba a todos".
Ese final de la escena en la sinagoga describe dos formas en que podemos responder a la autoridad de Cristo. Podemos rechazarla como hicieron los fariseos, y apartarnos de Él, o podemos someternos a ella, y ver los milagros que Él realizará con su autoridad.
III Autoridad sobre los demonios (Mateo 12:22-24)
A. Pregunta de autoridad
En Mateo 12:22, Jesús se enfrentó a sus opositores por tercera vez. Se produjo esa oposición después que Jesús liberó a un hombre de la influencia de un demonio. El demonio originaba dos efectos físicos en él; ceguera e incapacidad para hablar. Cuando Jesús echó fuera el demonio del hombre, éste fue sanado de inmediato de ambas aflicciones.
Con razón, el milagro asombró a los espectadores. La pregunta que hicieron en el versículo 23 indicaba que comprendían que el poder de Jesús para echar fuera demonios era una característica distintiva de "Hijo de David", el Mesías prometido.
Sin embargo, no todos los presentes participaban del entusiasmo del pueblo. Los fariseos, en su obstinada oposición a Cristo, le atribuyeron el milagro a "Beelzebú, príncipe de los demonios" (v. 24).
Es probable que el nombre "Beelzebú" se derivara del nombre de un dios cana-neo. En la época del Nuevo Testamento, se empleaba comúnmente para referirse a Satanás. La oposición de los fariseos había llegado al extremo. Le atribuyeron al diablo el poder milagroso de Cristo.
B. La autoridad de Cristo
A fin de responder a la acusación de los fariseos de que él estaba obrando milagros con el poder de Satanás, Jesús presentó tres argumentos. Primero presentó un argumento lógico (w. 25,26). Si echaba fuera un demonio por el poder de Satanás, Satanás estaría dividido "contra sí mismo" y se derrumbaría su reino (v. 26). No tendría sentido alguno el hecho de que Satanás se dividiera contra sí mismo.
Acto seguido, Jesús presentó un argumento contemporáneo (w. 27,28). En aquel tiempo los judíos exorcistas echaban fuera demonios, y se aceptaba su obra como de Dios.¿Por qué no aceptar también que Jesús echara fuera un demonio?
Por último, Jesús presentó un argumento espiritual (v. 29). El hecho mismo de que hubiera echado fuera los demonios demostraba que era más fuerte que Satanás.
Pregunta: ¿De qué manera tienen los creyentes autoridad sobren los demonios?
Los fariseos se habían puesto en una peligrosa situación. A lo largo del ministerio de Cristo, se habían opuesto a Él. Pero después de presenciar el milagro de liberación que hizo Cristo, su oposición tomó un giro peligroso al atribuirle su poder a Satanás.
Cuando nos negamos a someternos a la autoridad de Cristo, nos apartamos más de Él. Si persiste esa actitud rebelde, caemos cada vez más bajo la influencia del enemigo.
Aplicación
Los fariseos se negaron a aceptar el señorío de Cristo. Pero rechazar su señorío es rechazar la salvación que Él ofrece. Y el negarnos a someternos a su autoridad puede llevarnos a la senda que termina en destrucción.

Experiencia con Dios (Jacob).


 Experiencia con Dios (Jacob).
Verdad central: Un encuentro genuino con el Señor da por resultado una vida transformada.
Texto Áureo: He aquí, yo [el Señor] estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres. Génesis 28:15
Trasfondo Bíblico: Génesis 28:1-22
Bosquejo
I. Una generación nueva
A. La misión de Jacob
B. Salida con una bendición
II. Un encuentro con Dios
A. La visión de Jacob
B. Efecto de la promesa de Dios
III. Una nueva dedicación
A. Recuerdo del encuentro
B. La promesa de Jacob
Objetivo
Reconocer que Dios le habla a cada generación y tratar de servirle en nuestra generación.
Introducción
Un legado espiritual es una herencia prodigiosa. Muchos creyentes pueden contemplar la vida de sus antepasados y ver cómo sirvieron a Dios con fidelidad y cómo Dios les fue fiel. Pero como lo saben esos creyentes, un legado espiritual no es suficiente. Cada persona necesita su encuentro personal con Dios.
Jacob tuvo una gran herencia espiritual: nieto de Abraham, el padre de la fe; beneficiario de la mayor bendición que Isaac podía dar: la tierra y las promesas que Dios les había dado a Abraham y a Isaac.
Pero Jacob no le había rendido a Dios su vida ni sus métodos. No había reconocido ni aceptado la presencia y la dirección de Dios en su vida. Su herencia no era suficiente. Dios fue sólo el Dios de sus antepasados hasta que se encontró con Dios directamente.
Un legado espiritual es una bendición que no debemos desestimar. Pero no podemos sustituir con esa herencia una relación personal con Dios.
Como Jacob, debemos encontrarnos con el Dios de nuestros padres y permitirle que nos transforme. Entonces debemos servirle con fidelidad como hicieron nuestros antepasados.
Comentario Bíblico
I. Una generación nueva: (Génesis 28:1,2)
A. La misión de Jacob
Pregunta: ¿Qué problemas resultaron del engaño de Rebeca y Jacob en Génesis 27?
Jacob había engañado a Isaac y había recibido la bendición familiar que pertenecía a Esaú. Esaú, enojado con Jacob por lo que había hecho, decidió matarlo después que muriera Isaac. El plan de que Jacob huyera fue de Rebeca, y se debió al temor de la ira de Esaú. La herencia que había recibido Jacob no tendría valor alguno si no vivía para reclamarla. El plan matrimonial fue una excusa para que Jacob huyera (w. 41-46). Jacob iba rumbo a casa de la familia de Rebeca no sólo para encontrar una esposa; en realidad estaba huyendo.
Isaac puede haber pensado también que, si Jacob iba a asumir la bendición familiar, necesitaría una esposa piadosa que le ayudara a cumplir el plan de Dios. Isaac llamó a Jacob y le dio una bendición más completa (28:1,2). Incluida en esa bendición estaba el mandato de no casarse con una mujer de Canaán, sino con una de la familia de Rebeca
Isaac comprendía la importancia de que Jacob tuviera una buena esposa. Las esposas de Esaú eran mujeres heteas que no conocían a Dios. Como Rebeca había sido una buena esposa para Isaac, Isaac envió a Jacob a Padan-aram a fin de que hallara una esposa entre los parientes. Sin duda una de las hijas de Labán, el hermano de Rebeca, sería una buena esposa para Jacob. Si Jacob iba a llevar adelante la bendición familiar, necesitaría una mujer piadosa por medio de la cual pudiera cumplir la promesa de Dios de llegar a ser una gran nación.
De igual manera, es importante que nuestros hijos se casen con cristianos que tengan los mismos valores que ellos tienen. El casarse con un inconverso o con un creyente cuyos valores difieren mucho de los valores de nuestros hijos, puede crear problemas más adelante en el matrimonio. Dios desea que el esposo y la esposa habiten juntos en unidad y críen hijos cristianos. No podemos permitir que nada estorbe ese plan.
B. Salida con una bendición
Génesis 28:3-5 presenta la bendición de Isaac sobre Jacob, comenzando con la oración de que "Dios Todopoderoso" (El Shaddai) bendijera a Jacob, lo hiciera fructificar y multiplicara sus descendientes. Aunque había bendecido antes a Jacob, Isaac dio los aspectos espirituales de la bendición que no había dado cuando había sido engañado por Jacob (véase 27:27-29).
Al igual que el mandato para Adán y Eva de "fructificad y multiplicaos" (1:28), Isaac primero le pidió a Dios que bendijera a Jacob y lo convirtiera en "multitud de pueblos" (28:3). Se consideraba esa promesa una bendición importante en Génesis. A fin de cumplir la promesa de Dios a Abraham de que llegaría a ser una gran nación, Jacob y su esposa debían tener descendientes.
La segunda parte de la bendición de Isaac es una oración de que Dios extendiera la bendición de Abraham a Jacob (28:4). Esa bendición también incluía la promesa de que Jacob heredaría la tierra, algo que no estaba en la bendición anterior. Isaac pareció aceptar el hecho de que Jacob, no Esaú, asumiría la bendición familiar. Jacob y sus descendientes vivirían en la tierra que Dios le había prometido a Abraham.
Pregunta: ¿Cómo puede usted preparar a sus hijos para que dejen el hogar?
II. Un encuentro con Dios: (Génesis 28:10-12)
A. La visión de Jacob
Dios puede extenderles la bendición del padre a sus hijos, como hizo para los herederos de Abraham, pero es necesario que cada nueva generación se encuentre con Dios. Como padres, no podemos obligar a nuestros hijos a que tengan relación con Dios. Deben encontrarse con Dios por sí mismos. Pero Dios puede dirigir los acontecimientos en la vida de nuestros hijos de modo que tengan ese encuentro con Él.
En Génesis 28:6-9, el autor volvió la atención a Esaú y a su reacción ante la actitud de Isaac hacia la mujer cananea. Esaú se casó con la hija de su tío Ismael. Estaba tratando de complacer a Isaac y a Rebeca al elegir una mujer que fuera pariente cercana
Pero ese matrimonio no le devolvería a Esaú la bendición familiar; la bendición era de Jacob.
Jacob obedeció a sus padres y salió rumbo a la casa de Labán en Harán. En la que posiblemente fuera la tercera noche de su viaje, Jacob llegó cerca de la ciudad de Luz (Bet-el).
Pregunta: ¿Qué importancia espiritual se relacionaba con Luz?
Luz fue donde el abuelo de Abraham había edificado un altar para adorar a Dios. No sabemos si Jacob sabía de ese acontecimiento importante en la vida de su abuelo, pero este lugar estaba a punto de convertirse en un sitio de gran importancia espiritual en su vida también.
Jacob tuvo un sueño mientras dormía. El sueño comenzó con una visión de ángeles que subían y descendían por una escalera entre la tierra y el cielo. Pero en ese sueño Jacob estaba a punto de encontrarse con Dios.
B. Efecto de la promesa de Dios
Ya para ese momento de su viaje, Jacob pudiera haberse sentido solo y haberse preguntado qué le esperaba en el futuro. No cabe duda de que Dios reconoció que necesitaba consuelo y acudió en su ayuda. Mientras Jacob observaba a los ángeles que ascendían y descendían por la escalera. Dios se le apareció como Jehová (hebreo, Yahvé), el Dios de Abraham y de Isaac.
Pregunta: ¿Por qué sería tan importante que Dios se revelara como Jehová?
Sin duda Jacob reconoció ese nombre de Dios. Es probable que hubiera oído a Isaac contar cómo Dios había estado con Abraham en todos sus viajes. Isaac pudiera haber contado varias veces su propio nacimiento milagroso. Isaac también pudiera haber contado cómo había orado por la esterilidad de Rebeca, y Dios había contestado su oración. Entonces Dios comenzó a hacerle a Jacob las mismas promesas del pacto que le había hecho a Abraham.
La promesa de Dios para Jacob se parece a su promesa para Abraham en Génesis 17:4-8, 15,16. El cumplimiento de la promesa de Dios para Abraham tendría lugar por medio de Jacob; Jacob sería el padre de muchos descendientes.
En primer lugar. Dios le prometió a Jacob la tierra de Canaán, la misma tierra que le había prometido a Abraham (v. 13). Esa promesa de la tierra también se les daría a los descendientes de Jacob.
En el versículo 14, Dios prometió que los descendientes de Jacob serían muchos y se extenderían en todas direcciones. (Necesitarían toda la tierra que Dios le había prometido.) También repitió la promesa mesiánica para Abraham, de que todos los pueblos serían bendecidos por medio de la simiente de Jacob.
Por último, en el versículo 15, Dios le prometió a Jacob que estaría con Él y lo protegería "por dondequiera que fuere". Los paganos creían que sus dioses podían protegerlos en determinados lugares. Jehová, el Dios Todopoderoso, era más grande que esos dioses. Protegería a Jacob dondequiera que fuere y lo llevaría de vuelta a "esta tierra", la tierra de Canaán.
El lenguaje de esta parte es más fuerte y más directo que en el pacto original que Dios hizo con Abraham. Jacob ya no sólo tenía la promesa de Dios para Abraham. Jacob se había encontrado con Dios, y Dios había verificado la función de Jacob en esa promesa.
Dios le aseguró a Jacob que no estaría solo. La presencia de Dios estaría con él todo el tiempo que estuviera con la familia de Rebeca mientras Dios cumplía su plan para Jacob.
Pregunta: ¿Cómo hemos de reaccionar ante la presencia de Dios?
Jacob reconoció que había sentido la presencia de Dios. Reconoció que la presencia de Dios había estado con él, aun cuando no se había percatado de ella.
Mientras Jacob había estado luchando para obtener la bendición de Dios, Dios había estado con él, dispuesto a bendecirlo si sólo Jacob hubiera reconocido la presencia de Dios. En ese momento Jacob comprendió con reverencia que Dios estaba presente, haciendo de Luz y de cualquier lugar adonde fuera lugares asombrosos (v. 17).
III. Una nueva dedicación: (Génesis 28:18,19)
A. Recuerdo del encuentro
Cuando llegó la mañana, Jacob tomó la piedra que había usado de almohada y la puso como un monumento para conmemorar su encuentro con Dios. Esa piedra no fue sólo monumento sino también altar. Como Jacob no tenía ningún animal para sacrificar, tomó un poco de aceite y lo derramó sobre la piedra como un sacrificio en honor a Dios. Ese acto también simbolizaba su nueva dedicación a Dios.
Ese lugar cerca de Bet-el tendría un puesto destacado en la vida de Jacob. Cuando volvió de Padan-aram, fue de nuevo a Bet-el (35:5-15). Dios había estado con Jacob esos últimos veinte años, y Jacob quería renovar su consagración a Dios.
Pregunta: ¿Por qué es beneficioso recordar las bendiciones de Dios?
Nuestras experiencias espirituales del pasado pueden ser recordatorios de la fidelidad y de la bendición de Dios en nuestra vida. Cuando acostumbramos a escribir en un diario lo que Dios ha hecho por nosotros, tendremos un recordatorio físico de la obra de Dios en nuestra vida.
En tiempos de desaliento o cuando afrontamos circunstancias difíciles, podemos recordar nuestras experiencias de la fidelidad de Dios. Entonces volveremos a comprender que Él nos ayudará en nuestra necesidad actual.
Es probable que el nombre Luz en el versículo 19 significara "almendro". El nombre Bet-el significa "casa de Dios". Cuando Jacob reconoció que Dios estaba en ese lugar, cambió su nombre para revelar su encuentro con Dios. A lo largo de la historia de Israel, el nombre Bet-el sería un recordatorio del encuentro de Dios con Jacob.
B. La promesa de Jacob
Después que Jacob hubo derramado aceite encima de la piedra conmemorativa, hizo un voto a Dios. La expresión traducida "si fuere" en Génesis 28:20 también puede traducirse "como fue".
Jacob no estaba dudando de Dios ni negociando con Él. Más bien, estaba expresando su fe y su confianza en Dios.
Gracias a la promesa de Dios, Jacob sabía que Dios estaría con él en todos sus viajes y que satisfaría todas sus necesidades. Como la promesa de protección de Dios era fiel, Jacob sabía que Dios lo llevaría de vuelta en paz a casa de su padre. (Jacob seguía consciente de las amenazas de su hermano.)
Como Jacob sabía que podía confiar en Dios, exclamó: "Jehová será mi Dios" (v. 21). Al llegar a este punto, Jacob aceptó como suyo el pacto de Dios. Jacob también tomó la decisión de servir fielmente a Dios.
En el versículo 22, Jacob dedicó la piedra como un lugar para adorar a Dios. Permaneció allí hasta que fue profanada por Jeroboam, siglos después. Jacob no adoró la piedra, sino que adoró al Dios que se le había revelado.
Jacob también le prometió a Dios un diezmo de todo lo que Dios le diera. Mediante ese acto de consagración a Dios, Jacob reconoció a Dios como el Señor de su vida. El Señor Jehová era la fuente de la bendición de Jacob y de todo lo que tenía.
Pregunta: ¿Cómo puede transformar nuestra vida la consagración a Dios?
Aunque Dios era el Dios de Abraham e Isaac (el abuelo y el padre de Jacob), parece que Jacob nunca había tenido un encuentro personal con Dios. Pero cuando Jacob se encontró con Dios, dedicó su vida a servirle.
De igual manera, cuando tenemos un encuentro personal con Dios, se transformará nuestra vida. Todos los aspectos de nuestra vida revelarán ese cambio: lo que hacemos, adonde vamos y cómo tratamos a los demás. Ese cambio afectará incluso nuestra actitud respecto a los bienes materiales. Cuando de veras amamos a Dios, le agradaremos en todos los aspectos de la vida.
Aplicación
Cuando Jacob se encontró con Dios, de repente comprendió la presencia de Dios en su vida. Él reconoció que Dios había estado con él en el pasado y que seguiría estando con él. Desde ese momento en adelante, Dios no era sólo el Dios de Abraham e Isaac. Jacob tuvo un encuentro personal con Dios y consagró su vida a Dios y decidió servirle.
Así como el encuentro con Dios transformó la vida de Jacob, cuando usted se encuentre con Dios, Él transformará también su vida. Mediante la justicia de Cristo impartida a su vida en la salvación, usted puede vivir en santidad. Y mientras lo siga buscando. Él seguirá haciendo cambios en la vida de usted para que su carácter sea como el suyo.
Pídale a Dios que le ayude a evaluar su conducta y sus actitudes conforme a su Palabra. Tal vez necesite cambiar algunas de sus amistades o los lugares que usted visita a menudo. Quizá Dios le esté pidiendo que cambie la forma en que contempla sus bienes materiales. Cuando Dios le hable, ríndase a Él. Permítale que tenga pleno dominio de su vida.